Este pueblo es especial, la joya escondida de los andes, desde la Quiaca hay poco más de 100 kilometros pero se tarda casi 5 horas en coche, por una carretera ¿? de gravilla que cruza una montaña tras otra, la ruta hasta el pueblo es de las cosas más hermosas que hemos hecho desde nuestra llegada. Montañas altísimas, caminos estrechos, lagunas en lugares que parecen imposibles y llamas, muchas llamas por todas partes, de pronto ves un rebaño de llamas donde parece no vivir nadie, te fijas y ves en medio de la montaña, al pie de un arroyuelo unas construcciones de adobe, corrales y ropa, te fijas más y ves a una mujer con un niño en la espalda sentada al sol, cuidando lo que parecían llamas silvestres. Más adelante ves un grupo de burros sueltos, de los de verdad no de los que tenemos en casa, y buscas la construcción, el pastor, algo, pero no hay nadie porque curiosamente los burros son silvestres y se reproducen pero que muy bien. Seguimos subiendo sales del coche y cuando caminas un ...